jueves, 6 de octubre de 2011

LA ALTERNATIVA VEGETARIANA EN OCCIDENTE. TIPOS, MOTIVACIONES Y ERRORES FRECUENTES.


El vegetarianismo es un tipo de régimen alimentario autoimpuesto que tiene como principio la abstención de carne animal, pescado y marisco. El vegetariano basa su alimentación en el consumo de cereales, legumbres, setas, frutas, verduras y hortalizas. Aunque podemos encontrar muchas variantes con diferente grado de restricción:

· Ovo-lacto-vegetariano: rechaza la carne y el pescado de todo tipo, aunque puede comer huevos y lácteos.
· Ovo-vegetariano: incluye el huevo como producto de origen animal, pero no lácteos.
· Lacto-vegetariano: incluye los lácteos como productos animales, pero excluye los huevos.
· Crudivegano: consume alimentos agro-ecológicos, no refinados, integrales, sin aditivos y crudos.
· Vegetaliano: se abstiene de todo alimento de origen animal.
· Frugívoro: cuya conciencia impide comer aquellas partes de la cosecha que causan la destrucción de la planta, tal como pasa con la zanahoria o los nabos, por lo que se decantan por frutas frescas y carnosas.
· Germinóvoro: centra su dieta en alfalfa, trigo, judías y una docena de semillas germinadas.
· Vitariano: no come semillas ni granos por razones filosóficas y religiosas.
· Vegano: además de la abstención animal de todo tipo está comprometido con el cuidado y conservación ambiental, siendo un vegetarianismo más estricto.
· Crudivegano: alimentación basada en una mezcla entre veganismo y el consumo de alimentos crudos.

En la actualidad muchos millones de personas han tomado la decisión de eliminar las carnes de su dieta. Sin embargo, el vegetarianismo no es algo reciente, sus orígenes son muy lejanos. En Asia surge de la mano de grandes movimientos religiosos como el jainismo fundado en el siglo VI a.C, el Hinduismo, el Brahmanismo, o el Budismo. Tampoco en Europa es algo nuevo, aunque haya sido relativamente reciente el resurgimiento con fuerza de esta tendencia. Ya en la Antigua Grecia existía y contaba con personajes tan notables como Pitágoras, primer vegetariano destacado moderno, que sostenía afirmaciones como que “la carne brutaliza el alma de los hombres”. A partir de él, la lista de personajes importantes que abrazaría el vegetarianismo es muy extensa (Hipócrates, Da Vinci, Tolstoi, Einstein…).

 La información alimentaria, imprescindible
 para la salud.
Los occidentales, en nuestros días, prefieren por lo general la variante llamada ovo-lacto-vegetarianismo. Este cambio de hábitos de inclinaciones naturistas surge con frecuencia como un impulso espiritual o como búsqueda de una vida más sana, en ocasiones con antecedentes personales o familiares de enfermedad (hipercolesterolemia, hipertensión, etc.). Otras veces está en coherencia con toda una especial filosofía, con razones físicas, mentales, espirituales, o en relación con pensamientos de misticismo oriental. En general podríamos hacer una distinción entre vegetarianos pragmáticos e ideológicos. Los primeros son aquellos cuya conducta alimentaria proviene de consideraciones de salud objetivas, se caracterizan por ser más racionales, tienden a buscar estudios e información y son menos vulnerables a la hora sufrir enfermedades relacionadas con una alimentación inadecuada. Los segundos serían los que toman la decisión de convertirse a raíz de motivos emocionales o relacionados con su forma de interpretar la realidad. Piensan que se trata de una cuestión de principios, están radicalmente en contra del maltrato animal y con frecuencia exageran los beneficios y son demasiado escépticos respecto a los riesgos potenciales.


El sacrificio animal, una razón
vegetariana de tipo ético.
En el vegetariano ideológico existe una motivación de lo más diversa. La razón más antigua es probablemente la aversión a comer carne por razones éticas y morales. ¿Por qué matar a otras criaturas si existen otras fuentes de alimentación? Este punto de vista se opone a una innecesaria destrucción de la vida, con independencia de la creencia religiosa y se fundamenta en la moralidad. Otra motivación es la estética. Esta en ocasiones desempeña un papel crucial para la elección alimentaria. Según argumentan, un cerdo muerto no es agradable a los sentidos humanos, resultando más bien repugnante, y requiere de la habilidad del carnicero para que deje de serlo. En cambio una fruta o un vegetal fresco y en estado natural es atrayente a la vista y el olfato. La tercera razón es la ecológica e higiénica. La explicación ecológica atrae a personas a basar su alimentación en las formas más primarias de la cadena alimenticia, desechando las carnes, que contienen plaguicidas, hormonas, antibióticos y todo tipo de toxinas. Además recomiendan ayunos periódicos y una dieta vegetalianista, es decir, una dieta vegetariana que excluye todo alimento de origen animal, centrada en vegetales crudos o cocidos ligeramente, frutas, zumos y semillas. Muchas personas aseguran haber restablecido su salud e incluso curado el cáncer mediante métodos higienistas. La cuarta razón es la económica. Las razones económicas se basan en que la producción comercial de carne alimenta a poca gente a expensas de otros muchos y desean evitar su participación en el esquema alimenticio occidental, que desaprovecha y esquilma la tierra, el agua, el aire y la energía, entendiendo que una dieta vegetal consume menos recursos y trata con más cuidado el medio ambiente.

Ahora bien ¿es buena o no la dieta vegetariana para el hombre? ¿Es fuente de salud o no? ¿Es natural o antinatural? ¿Es fuente de enfermedades o no? Todas estas son preguntas muy necesarias, pues al organismo no se le puede engañar. Si cometes errores alimenticios acabarás por pagarlo. Los humanos somos los únicos seres con la capacidad de escoger nuestra alimentación en función de filosofías, éticas o creencias. Personalmente me parece algo positivo protestar por la forma en que se trata a los animales en las granjas factoría, pues en ocasiones es una verdadera tortura. El respeto al animal debe ser prioritario. Pero en realidad a tu organismo los motivos y justificaciones para excluir la carne de la dieta le son más bien indiferentes. Si no le das lo que necesita y en las cantidades que necesita simplemente acabará por hacértelo saber en forma de desequilibrio o enfermedad.


La carne y la caza han sido factores decisivos
para la aceleración evolutiva de la rama Homo.
Lo cierto es que, en un sentido evolutivo, la dieta vegetariana no es natural. El homo sapiens escasas veces a lo largo de su historia ha prescindido voluntariamente de un alimento tan valioso como es la carne y mucho menos de los derivados animales. Un recurrido argumento vegetariano es que estamos más preparados para comer vegetales que carne. Pero esto es falso, el ser humano no sólo está perfectamente adaptado a comer carne, sino que sin ella probablemente hubiera desaparecido hace muchos miles de años. Somos omnívoros, esta es nuestra naturaleza. Nuestra configuración fisiológica está adaptada al consumo de vegetales y de animales. Además, es innegable que durante la mayor parte de nuestra existencia la carne ha sido un pilar de nuestra dieta, y su consecución ha marcado nuestro estilo de vida. No es que debamos continuar comiéndola por mero atavismo, es que ha determinado nuestro genoma como especie y resulta encajar con nuestras necesidades a la perfección. Sus nutrientes nos resultan muy provechosos, en ocasiones imprescindibles, y nos proporciona macro-nutrientes esenciales como las proteínas, ácidos grasos, minerales y vitaminas.

La sociedad occidental abusa del Hidrato de
Carbono en forma de pasta, arroz y pan.
También existen algunos errores frecuentes y mitos que es bueno conocer y que motivan a mucha gente a llevar este estilo de vida. Un ejemplo es la pérdida de peso corporal. Aunque algunas personas confíen en esta dieta para controlar su peso, y esto pueda ser efectivo en ocasiones al tratarse de una restricción alimentaria, no es motivo razonable para eliminar la carne. Primero porque, en términos generales, nuestra sociedad está sobrealimentada. Segundo porque se abusa principalmente del carbohidrato, y no tanto de la proteína. Y tercero porque la carne no es un enemigo para la pérdida de peso, sino todo lo contrario. Por otro lado es habitual entre los recién llegados al vegetarianismo el pasar por alto las necesidades proteicas. Es fundamental consumir suficientes proteínas en la dieta de forma más o menos frecuente, pues resulta que el cuerpo no las procesa del mismo modo que lo hace con grasas o carbohidratos. Una persona promedio necesita aproximadamente 0,8 gr/Kg de proteína al día. Se puede prescindir de la carne, pero no de la proteína. Si el vegetariano excluye la carne de su alimentación deberá suplirla con más huevos, lácteos o suplementos proteicos. Además deberá equilibrar mediante otras fuentes el gran aporte de hierro, vitaminas del grupo B, zinc, fósforo y grasa que las carnes nos proporcionan y que resulta más difícil de obtener en el mundo vegetal. También puede existir la tendencia al abuso de carbohidratos (aunque este fallo también se da con frecuencia entre la población no vegetariana). El excesivo consumo de arroces, pastas, pan blanco y azúcar para suplir las necesidades calóricas puede resultar en un factor de riesgo para el desarrollo de muchas enfermedades. Del mismo modo deberá ser conocedor de aspectos menos conocidos. Como ejemplo, la abundancia de alimentos ricos en fibra. Esta, que de tan buena reputación goza y que tanto abunda en la dieta vegetariana, también tiene inconvenientes consumida en exceso, pues produce una retención en la absorción de nutrientes como proteínas, hierro, zinc o vitamina B12.

A decir verdad, se puede vivir con plena salud siendo vegetariano. De hecho, puede ser mucho más saludable que otras dietas y formas de alimentarse. La carne, aunque es algo que hemos venido comiendo como especie durante buena parte de nuestra trayectoria evolutiva, es prescindible. Nos beneficia consumirla, pero no es crucial para nuestra supervivencia, al menos hoy en día. Y es que el ser humano tiene un enorme potencial de adaptación. Sin embargo, el que se incline por esta forma de vida deberá ser sensato, prudente y buscar los mitos y aspectos ocultos respecto a los beneficios del vegetarianismo, pues en él se dan algunos aspectos engañosos que convendrá conocer. Cabe decir que el gran acierto de esta dieta es el alto consumo de vegetales y hortalizas, que en nuestra sociedad es mucho menor del que debería, siendo en demasiadas ocasiones marginal. Por eso es preciso recordar que deben constituir la base de la alimentación. Nos reportan innumerables beneficios como los antioxidantes, que poseen la capacidad de retardar la oxidación molecular y por tanto ralentizar el envejecimiento. El incremento en su ingesta es buena idea para vivir más y mejor. Pero también hay que decir que esto no es incompatible con un consumo moderado de carne. La eliminación de la carne de la dieta, resultado en ocasiones de desinformación o ideologías, es algo libre y opcional. Si decidimos llevarla a cabo deberemos informarnos debidamente, o bien estar adecuadamente asesorados. De no hacerlo nuestra salud puede verse afectada por una carencia nutricional, una excesiva delgadez o la enfermedad. La correcta alimentación vegetariana, lejos de ser mala de por si, dependerá de la forma y sensatez con la que sea llevada a cabo.

1 comentario:

  1. Lamentable... mirate esto, plis:
    www.igualdadanimal.org
    y esto:
    http://www.youtube.com/watch?v=799ffPwshaY&feature=share

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